Idas y vueltas de la vida
En Oakland hay un gran debate. Hace unos días escribí un artículo en el que profesé mi amor por Marshawn Lynch, aún se sigue debatiendo cuál será su futuro. Su situación sigue siendo interesante: al parecer realmente tuvo problemas con Carroll por aquella famosa jugada al final del Super Bowl 49 donde Wilson lanzó el balón en vez de habérselo entregado. No tocaré el tema, la jugada fue estudiada, analizada, criticada y debatida hasta la saciedad, de echo la discusión sigue sin terminar. La siguiente temporada, es decir el 2015, Lynch se comportó con decidia dentro del campo, una falta de compromiso latente y ante todo muchos problemas con su equipo. Jugó solamente siete partidos aquel año y obtuvo 411 yardas, algo ridículo para un jugador de su categoría. Regresó en la divisional contra los Panthers y solo logró 20 yardas en seis intentos. Después lo comentado: se retiró publicando una imagen de los tenis en un alambre. No regresó. Lo demás lo sabemos: el bajón de juego de los Seahaw...