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Idas y vueltas de la vida

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En Oakland hay un gran debate. Hace unos días escribí un artículo en el que profesé mi amor por Marshawn Lynch, aún se sigue debatiendo cuál será su futuro. Su situación sigue siendo interesante: al parecer realmente tuvo problemas con Carroll por aquella famosa jugada al final del Super Bowl 49 donde Wilson lanzó el balón en vez de habérselo entregado. No tocaré el tema, la jugada fue estudiada, analizada, criticada y debatida hasta la saciedad, de echo la discusión sigue sin terminar. La siguiente temporada, es decir el 2015, Lynch se comportó con decidia dentro del campo, una falta de compromiso latente y ante todo muchos problemas con su equipo. Jugó solamente siete partidos aquel año y obtuvo 411 yardas, algo ridículo para un jugador de su categoría. Regresó en la divisional contra los Panthers y solo logró 20 yardas en seis intentos. Después lo comentado: se retiró publicando una imagen de los tenis en un alambre. No regresó. Lo demás lo sabemos: el bajón de juego de los Seahaw...

Un amor a la brutalidad

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Todo mundo fuimos niños alguna vez. Y todos hemos de recordar nuestros días en el aula: o eramos los listillos que se la sabían de todas pero que éramos debiluchos y todo mundo nos quitaba cosas siempre y nos golpeaba. O bien éramos de los bravucones que no sabían ni cinco por dos pero si que tenían madera para quitarle comida, o golpear a sus compañeritos. Casi siempre los segundos eran chicos malos que a todo mundo les caía mal, por su arrogancia, su pedantería, no importaba cuantas veces los regañaran a ellos les seguía valiendo un cacahuate, iban a seguir haciendo las mismas cosas malas y con el mismo orgullo. Con el tiempo esto acarreaba tener chicas, y aunque estuvieran jodidos, sacaban para adelante sus vidas. Y los listillos se morían de la envidia que ellos les ponían todas las ganas y hacían todo “lo correcto” y las cosas no les salían como a los abusivos, por que eso es lo que eran, unos abusivos. Después crecíamos y entendíamos que nada de eso tenía mucho sentido. Pero ahí...